LA VIDA ES LUCHA



Por Alejandro Ramírez Morón 

@aleramirezve 

Dicen que nunca un mar sereno ha hecho experto a un navegante. Y por ahí circula esa célebre frase que le atribuyen al Papa Francisco: Dios da sus peores batallas a sus mejores guerreros. Sea de Pancho o no, es una gran frase, y esconde una gran verdad. Pero para ser más llanos, lo voy a decir con palabras de mi padre, en paz descanse: la vida es lucha. Un buen amigo me deslizó una vez que nadie gana una pelea de boxeo dejándolo ser. Es así.

La ruina rojita me ha pasado por encima, como un tren que me pisa la cabeza. Te juro que a veces he sentido ganas de morir. Ver que el sudor de mis abuelos y mis padres, el mío propio, se va por un despeñadero, ante la maldad y la desidia de una dictadura comunista, realmente es algo que me ha tirado la empalizada al suelo en más de una ocasión. Pero es bíblico. Dice la escritura que uno no debe envidiar la prosperidad del inicuo, porque pasará, seguro pasará. Serán arrasados. Reducidos al polvo.

Yo, en lo particular, soy un gran devoto del Santo Rosario. Y trato de rezarlo cada día. Parece una oración para abuelitas, pero yo le he puesto sal y pimienta: lo hago escuchando como música de fondo algo de chill out, o trip hop, por qué no alguno de los volúmenes de Buddha Bar u Hotel Costes. El Rosario desata tormentas muy fuertes, porque son muy fuertes las energías que mueve. Es como si tiras una bomba cada día. Pero sana el alma, la cura, la cubre del amor de María.

Un viejo adagio español reza así: “hay que orar como si todo dependiera de Dios, y trabajar como si todo dependiera del hombre”. Para usar un refrán muy criollo: a Dios rogando y con el mazo dando. Hay que mantenerse en pie de lucha. No podemos decaer. El mal quiere que nos acogotemos, que nos acomplejemos y nos arrodillemos. Esta escalada de la izquierda, la peor y la más etílica, no es sino una escalada del mal, del Enemigo, del Maligno.

Los cojones puestos en su sitio, y el corazón siempre con Dios. La fe mueve montañas. Las guacamayas de Caracas cada tarde vienen por mi zona. En uno de esos días, había como 7 guacas paradas en el edificio de enfrente. Sentí una mala vibra, y dije para mis adentros: Cristo con nosotros. Una de las guacas voló directamente hacia mi ventana y pasó en vuelo rasante. Cristo vive. Y nos ama. Pero no le hacemos caso.

Es verdad que Henrique Capriles puteó la frase, pero es una gran verdad que “el tiempo de Dios es perfecto”. Siendo Dios perfecto, mal puede su tiempo ser imperfecto. Hay un plan superior, en el cual no tenemos nada que ver. Nosotros solo tenemos que hacer nuestra pequeña parte, porque lo grande lo hace Dios. Esa es una gran verdad. El tiempo de Dios es perfecto, pero esa no es respuesta para un corresponsal extranjero que te pregunta qué harás si te roban las elecciones. Equis. Pa’ lo que estamos…

En fin, nada, que no podemos decaer. Que la lucha de Juan Guaidó ha visibilizado la tragedia venezolana. Y casos como el de “Añoranza”, la rola de C4 Trío con Luis Enrique, que refleja la dolorosa diáspora, y ganó recién el Grammy Latino, son casos que evidencian el hastío que todos sentimos. El grandioso video que nos regala Hernán Jabes de esa rola, me deja saber que no estoy solo en mi hondo dolor. Que somos millones, adentro y afuera, los que nos mantenemos luchando. La vida es lucha. Se puede!!! Pa’lante y con fe!!!


FIN



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